Durante exactamente setenta y cinco minutos el fútbol dibujó una historia inesperado unos cuantos horas antes: el FC Barcelona veía como podía necesitar una prórroga frente a un Dépor Guadalajara que comenzaba a amenazar con cierto peligro poder eliminar al gigante blaugrana de la Copa del Rey. Solo entonces, a ahora menos de una cuarta parte de hora para el desenlace del tiempo reglamentario, Frenkie de Jong logró sortear la heroica defensa local en su propia área con una rosca prefecta que Andreas Christensen transformó en gol con fortuna, al pegar su remate de cabeza en un defensa.









