El Atlético de Madrid se divirtió con el balón y sin él y el Girona se enredó en su frustración de estimar y no poder. Con esos elementos , el menú solo podía deparar una victoria colchonera que, para mayor escarnio de los catalanes, tomó la manera de goleada con un tercer gol en la última jugada del acercamiento. Un castigo que Míchel quizá sienta como elevado , pero que no cambia la realidad de que el Girona mereció una derrota que corta la inercia de su victoria en Anoeta de la semana pasada y que le hará pasar la Navidad en puestos de descenso.









